Hace unos días estuve en un pueblecito del interior en el que tuve la sensación de que el tiempo se había detenido, suele pasarme eso cuando llevo demasiados días pisando asfalto. A pesar de la época y de las altas temperaturas que durante el día todavía nos acompañan, por la noche se notaba el aire fresco de la montaña y apetecía ponerse algo de abrigo y sentarse a los pies de la chimenea. La boda de hoy me ha transmitido esa sensación de calidez que da el otoño en sus inicios, cuando todavía no han caído los fríos del invierno y aún se puede pasear sobre la hierba mojada. Heather
