Siempre me ha gustado leer, desde pequeñita. Recuerdo acostarme temprano, encender la luz de la mesita de noche y abrir un cuento primero, un tebeo unos años después y un libro más adelante. Soy de las que pienso que regalar un libro es mucho más que regalar un montón de folios escritos, es regalar ilusión, disfrute y sobre todo sueños e imaginación, por eso creo que no hay otro regalo mejor para vuestros invitados. La idea que hoy os propongo es doble, ya que, además de servir como regalo, podéis utilizar los libros como seating de mesa. Es tan fácil como poner el nombre de cada invitado caligrafiado a mano
